Vivimos bombardeados por estímulos constantes: notificaciones, responsabilidades y obligaciones, tanto información como desinformación... queriendo llegar a todo, en un mundo que no se detiene. Sientes ansiedad, tienes la mente saturada y para relajarte coges el móvil y haces scroll. Quieres dejar de rumiar el pasado y sobre todo, liberarte del miedo al futuro.
Por eso, he creado esta meditación guiada para ti. Quiero regalarte un espacio de pausa, un refugio sonoro donde no tengas que demostrar nada, donde no haya expectativas y donde puedas estar unos minutos en el momento presente.
Ya sabes que deberías incorporar la meditación en tu rutina diaria y para ello he creado este audio en particular con una meditación guiada que podrá ayudarte a establecer este beneficioso hábito.
Meditar cada día es entrenar la mente.
Como una dieta saludable, como salir a correr y como todo en la vida, los beneficios se obtienen en la constancia. La creencia de que es sentarse, poner la mente en blanco y levantarse a los diez minutos como si hubieras conversado con los mismísimos ángeles celestiales, es errónea.
La mente tiene la costumbre de pensar lo que ella quiera, sin pedirte permiso. Tú simplemente, te crees todo lo que te cuenta.
Al entrenarla logras acallar ese parloteo interno y con el tiempo, aprender a usarlo en tu beneficio. Imagina que un día estás hasta el moño de darle vueltas a un problema. Estás en bucle y esta cantinela te tensa. En un momento dado te "haces consciente" y decides dejar de pensar en eso. Con la práctica que has adquirido te será mucho más fácil cambiar el foco y posar la atención en aquello que te hace sentir mejor.
Aprender a meditar no te hará inmune a los pensamientos tóxicos, pero detectarás con mayor rapidez aquello que te perturba y conseguirás con menor esfuerzo recuperar tu paz interna.
Beneficios de la práctica constante:
Reducción del estrés y la ansiedad.
Como no le darás bola a la tóxica que hay en ti, nivelarás el cortisol, la hormona del estrés. Como tu mente ya no estará apagando fuegos inimaginables, tu cuerpo dejará de estar en constante alerta. Menos veces te encontrarás queriendo defenderte o deseando huir. El sistema nervioso se calma y tu cuerpo se equilibra e incluso se repara.
Mayor claridad mental y enfoque.
Si no meditas tu mente te gobierna. Te da una cantidad de pensamientos que te distraen y perturban sin cesar. Cuando eres tú quien la gobierna, ese ruido mental disminuye considerablemente. Pongamos un ejemplo: Imagina ese día en el trabajo que surge otro nuevo problema. En vez de saturarte y necesitar entretener tu mente para calmarte, puedes percibir mayor discernimiento y colocación mental para resolverlo.
Regulación emocional.
Este es el beneficio que más me gusta porque te permite gestionar las emociones y contener las reacciones. Y es verdad. Antes yo reaccionaba con ira porque me invadía el miedo. Mi mente me hacía creer constantemente que tenía que estar a la defensiva porque me iban a traicionar, rechazar o abandonar. Me volví muy suspicaz buscando signos en el otro que lo confirmaran. Ahora mi mente ya no me cuenta esas historias y cuando tengo un conflicto puedo regularme sin reaccionar defensivamente. Puedo tener conversaciones incómodas sin sentirme atacada, menospreciada o ninguneada.
Conexión profunda con el placer en el cuerpo.
--¡Pero si a mí me duele todo! ¿Me vas a contar que no estoy en contacto con mi cuerpo?--. Te escucho decirme.
El cuerpo no solo siente dolor, también siente placer.
Varios clientes me han contado la facilidad que tiene su mente de irse a lo "que tienen que hacer o deberían de hacer después" cuando están sintiendo gustito, pero que rápidamente vuelven al presente cuando les he presionado un punto doloroso. Se está más concentrado en "haber qué me duele" en vez de "haber dónde me gusta más".
Uno de los factores se debe a que la mente suele estar en modo supervivencia y por ello pone más atención al dolor. Y el otro factor se debe a que la cultura del placer, erróneamente comprendida y mal dirigida, siente culpa por sentirse bien.
Al meditar estás concentrada en la respiración, inhalando profundamente y exhalando lentamente. En la primera respiración ya sientes un cosquilleo en la caja torácica, en los hombros y en la espalda. Incluso en la cara. Da mucho mucho placer y eso te permite conectarte con las agradables sensaciones de tu cuerpo.
Conexión espiritual y confianza en los procesos de la vida.
Al acallar la mente se genera un espacio de vacío que conecta con un sentimiento de Fe. Como ya no tienes ese ruido constante de pensamientos molestos, ese vacío es la base de la conexión con el flujo de la Vida.
Pongamos que estás rumiando por tu economía. Las subidas del alquiler, el combustible, la cesta de la compra, etc. Al apagar esos pensamientos tensos te anclas en la calma y tranquilidad, generando una expansión de bienestar y armonía, construyendo una base sólida de confianza en ti y en la Vida.
Esta confianza te permitirá tomar decisiones desde la serenidad y acciones desde la certeza. Percibirás una especie de guía interna en la que te podrás apoyar conscientemente. Cuanto mayor la práctica, mayor ese estado creativo e intuitivo.
Sin una práctica habitual, las primeras veces meditar por cuenta propia puede ser un desafío. Este audio de 9 minutos está grabado especialmente para ser un punto de referencia; para centrarte en mi voz y no dispersarte más de la cuenta.
Comienzo sin exigencias.
No intentes llegar a ningún lado. No fuerces un proceso natural que se construye con la práctica. No pretendas leerte un libro de mil páginas en una hora. Relájate porque no hay forma de hacerlo mal.
La respiración como ancla.
Usaremos la respiración como punto de apoyo para estar en el momento presente. Visualizaremos al aire como una energía viva, que limpia y sana las rigideces, obsesiones y las tensiones.
El cuerpo como templo y puerta de entrada.
Esta meditación guiada está diseñada para que dejes de sentir tu cuerpo como un límite y comiences a habitarlo como un lugar de percepción.
Para disfrutar al máximo de este regalo, te sugiero crear un pequeño ritual a su alrededor. Tan solo son 9 minutos, así que no necesitas mucho tiempo ni condiciones perfectas.
Encuentra tu momento: Aquel que te permita estar nueve minutos sin interrupciones. Para crear el hábito es mejor repetirlo a la misma hora cada día, pero para integrarlo en tu cotidianidad, cualquier momento es perfecto.
Busca la comodidad: Lo importante es estar cómoda para soltar el cuerpo. Sentada o acostada, como prefieras.
Usa auriculares: Para sumergirte por completo en el eco de mi voz, te recomiendo (no obligatorio) el uso de auriculares que te permitirán insonorizar el ruido externo y centrarte en la meditación.
Sé amable contigo: Si durante la meditación te distraes con pensamientos (el trabajo, el churri, los niños, etc), no te preocupes. Es normal. Simplemente regresa al ritmo de tu respiración y a mi voz.
Para conectar con lo más profundo de ti no necesitas viajar al Himalaya ni ingresar en un templo budista. No necesitas saber filosofía ni formar parte de alguna religión. Si tu mente te dice que no puedes porque nunca lo has hecho antes, porque eso es muy difícil, porque es poner la mente en blanco y demás tontunas, dile a tu mente que se está confundiendo soberanamente.
Comienza con esta meditación guiada pues es mi manera de decirte que se puede, que no es complicado y que la constancia la convierte en hábito. Si quieres gestionar mejor tus emociones, los conflictos y todo lo que conlleva vivir en este mundo, adquiere la práctica.
Espero que te guste, la disfrutes y te sirva de ancla para tu práctica diaria.