Esta plantilla es un espacio sencillo para parar y volver a ti.
No se trata de pensar en positivo, sino de darte cuenta de lo que ya está ocurriendo en tu día.
Escribir gratitud a diario entrena la atención: dejas de vivir en automático y empiezas a habitar el presente. Poco a poco, la mente se relaja, el cuerpo baja el ritmo y aparece más claridad.
No necesitas hacerlo bien ni sentir nada especial.
Solo escribir. Cada día. Unos minutos.
La constancia no te cambia la vida de golpe,
pero cambia desde dónde la miras.
Esta meditación guiada, grabada con mi voz, es una pausa breve para volver al cuerpo y a la respiración.
Durante nueve minutos no tienes que hacer nada.
Solo escuchar y permitir que la mente se calme y el cuerpo se relaje.
Es un espacio para soltar tensión, aquietar pensamientos y descansar de verdad.
Puedes escucharla sentada o tumbada.
No necesitas experiencia previa.
Porque parar también es una forma de cuidarse.
Descarga y permite que la respiración, haga su trabajo.