Si te pido en este mismo instante que inhales lentamente por la nariz, retengas unos 3 segundos y exhales lentamente también por la nariz… acabas de darle un respiro a tu sistema nervioso.
La mayoría de las personas no respiran, más bien, sobreviven a bocanadas de aire superficiales. Lo veo cada día en mi camilla de masajes: cuerpos tensos, cuellos rígidos, espaldas contracturadas y una respiración tan corta y superficial que parece que el oxígeno sea un lujo que no puedan permitirse. Me dicen: sé que tengo que respirar mejor, pero es que….(no tengo tiempo, se me pasa, no soy constante).
El secreto que les confieso: Respirar conscientemente no es un actividad más que añadir a tu agenda.
No necesitas una esterilla de yoga ni música de cascadas. Puedes hackear tu energía mientras esperas en la cola del súper, mientras agarras la barra del autobús o mientras lees estas líneas. Inhala, retén, exhala. Ese simple gesto es un 'masaje invisible' que reduce tu cortisol al instante.
Ese aclamado eslogan de vive en el presente se consigue respirando conscientemente.
Pero, ¿qué pasa cuando nos vamos a la cama si durante el día no hubo consciencia respiratoria?
Si durante el día la respiración es cortita, ligera y escasa por la noche tu cuerpo entra en modo pánico. Esa boca seca al despertar y ese cansancio crónico a los 50 años, no son “la edad”, es tu sistema nervioso pidiendo auxilio porque no estás filtrando el aire correctamente.
Cuando practicas una respiración profunda y consciente, inhalando lenta y plenamente por la nariz, la caja torácica se expande y devuelve movilidad a las costillas, la clavícula, el diafragma y toda la espalda.
La columna recibe un auténtico masaje interno, concediendo a los músculos un relax casi inmediato, de esos que no se consiguen solo estirando.
El músculo más importante de la respiración es el diafragma.
Desciende al inhalar y retorna suavemente a su lugar al exhalar. Es el primero que se tensa cuando estás en alerta, cuando te enfadas, cuando vas como pollo sin cabeza por la vida.
Cuando te permites este movimiento natural, la liberación no es local: la recibe el cuerpo entero.
Por eso muchas personas sienten alivio en cuello, espalda o zona lumbar cuando empiezan a respirar mejor, incluso antes de hacer ningún cambio postural consciente.
Un masaje profesional libera la musculatura externa,
pero una buena respiración mantiene esa libertad cada día, incluso mientras duermes o caminas.
Y aquí es donde entran en juego pequeñas ayudas que facilitan que el cuerpo respire como sabe hacerlo, sin esfuerzo ni tensión añadida.
A veces no nos damos cuenta de que estamos respirando por la boca, sobre todo cuando estamos cansados, estresados o dormimos.
Es entonces cuando la nariz, con esos pequeños pelillos que filtran partículas y contaminantes del ambiente, se acostumbra a no cumplir su función natural.
Ella quisiera ponerse a trabajar, pero la boca se ha hecho protagonista, especialmente por la noche.
La nariz se queda loca preguntándose cómo es posible que la boca pretenda hacer funciones que ella gestiona tan bien: filtrar, calentar y humedecer el aire antes de que llegue a los pulmones y oxigene el cuerpo entero.
La boca, por su parte, sabe que si fuera por ella se mantendría cerrada, porque resecarse no le sienta nada bien y, además, aparece la halitosis.
Y de lo que ocurre mientras dormimos…
Respirar por la boca durante la noche activa al sistema nervioso en modo alerta, interrumpe el descanso profundo y explica por qué muchas personas despiertan con la boca seca, la cabeza embotada o más cansadas de lo que se acostaron.
Desde hace un par de años, las tiras nasales se han popularizado. Algunos de mis clientes llegan a la consulta con ellas puestas porque, al entrenar, en periodos de resfriado o incluso boca abajo en la camilla, sienten que respiran mejor y con menos esfuerzo.
Yo misma quise comprobarlo y noté algo muy simple pero revelador: entraba más aire por la nariz y mi descanso mejoraba. No porque hagan magia, sino porque facilitan que la respiración vuelva a su vía natural.
Las técnicas respiratorias que utilizan la boca también las practico, pero como lo que son: ejercicios puntuales, no como forma de respirar a diario.
Para el descanso, para el sistema nervioso y para la salud a largo plazo, la nariz no tiene sustituto.
Esta práctica tan sencilla es para mí la más poderosa, porque me otorga paz mental inmediata, relaja mi cuerpo por completo y me permite dormirme enseguida. Incluso recupero el sueño si me he desvelado.
Lo mejor es que puedes usarla en cualquier momento: mientras te duchas por la mañana, cuando estás escribiendo, fregando los cacharros, atrapada en un semáforo… siempre que quieras regalarte un instante de calma.
Inhala lenta y profundamente por la nariz contando hasta cuatro.
Retén el aire sintiendo cómo tu caja torácica se expande, tu diafragma baja y la columna y clavículas se activan… cinco, seis, siete.
Exhala despacio por la boca, sintiendo cómo tu espalda, pecho y abdomen se sueltan, se nutren de placer y te dan las gracias.
Seguramente querrás repetir esta sensación, y puedes hacerlo sin ninguna contraindicación: mientras sigues leyendo, cerrando los ojos o incluso antes de dormir. Es tu libertad, tu momento, tu respiración consciente.
Y si quieres potenciar todavía más tu descanso, hay pequeñas ayudas que facilitan que la respiración y el sueño sean más profundos: un antifaz que bloquee la luz, una tira nasal que abra tus vías respiratorias o un tapabocas nocturno que mantenga la boca cerrada suavemente. Todo esto contribuye a que la técnica 4-7-8 funcione mejor y tu cuerpo recupere realmente la calma.
Estas tiras nasales transparentes y flexibles son unas de las que yo misma he utilizado después de probar varias marcas, y con las que quedé especialmente contenta. Son discretas, cómodas y ayudan a abrir las fosas nasales, facilitando una respiración nasal más fluida y natural, sobre todo durante la noche.
No llevan medicamentos ni químicos: actúan de forma mecánica, permitiendo que el aire entre con menos esfuerzo, algo que se nota tanto en el descanso como en la sensación de oxigenación al despertar. En mi caso, me ayudaron a dormir mejor, reducir la sequedad bucal y a relajar la respiración cuando el cuerpo tiende a ir en alerta.
Son una herramienta sencilla y respetuosa con el cuerpo, ideal si quieres dejar de respirar por la boca, mejorar tu descanso nocturno y acompañar un proceso de respiración consciente sin complicaciones.
La utilizo para meditar. El simple gesto de colocármelo es como decirle a mi cuerpo y a mi mente que entramos en un espacio sagrado de pausa. Al ser de seda, el contacto es muy suave y agradable, no genera presión en los ojos ni incomodidad, lo que facilita que el sistema nervioso se relaje más rápido. Al eliminar completamente la luz, la atención se va hacia los latidos de mi corazón con mucha más facilidad, la respiración se profundiza y la meditación se vuelve más recogida y presente.
Además, cuando viajo sin saber si va a ver oscuridad total en la noche, me resulta muy útil para descansar mejor. Para mí es una herramienta sencilla pero muy potente para crear un ritual consciente de calma, introspección y bienestar
Este pequeño gesto nocturno tiene un impacto enorme en mi descanso. La cinta bucal me ayuda a mantener la boca cerrada durante el sueño, favoreciendo la respiración nasal, que es la forma más natural y eficiente de respirar. Desde que la uso, noto un descanso más profundo, una sensación de mayor calma al despertar y menos sequedad en la boca.
La cinta es suave, respetuosa con la piel y fácil de retirar, sin sensación de agobio. No fuerza nada: simplemente acompaña al cuerpo a recordar cómo respirar de forma correcta mientras descansa.
Es ideal si roncas, si te despiertas cansada, con la boca seca, o si quieres optimizar tu descanso y tu energía diaria desde algo tan básico como la respiración. Un apoyo sencillo pero muy potente para cuidar tu descanso de forma consciente y natural.
Los enlaces de esta página son de afiliado de Amazon. Solo recomiendo herramientas que utilizo en mis masajes. A ti no te supone ningún coste extra y a mí me ayudas a seguir ofreciendo este espacio de cuidado consciente.
Respirar bien no es un detalle menor, es la base de cómo descansas, cómo te mueves y cómo habitas tu cuerpo. A veces no se trata de hacer más, sino de crear pequeños rituales que le recuerden al sistema nervioso que está a salvo. Un antifaz que apaga la luz exterior para llevar la atención hacia dentro, unas tiras nasales que facilitan el paso del aire cuando el cuerpo lo necesita, y una cinta bucal que acompaña una respiración más natural durante el descanso.
Son gestos sencillos, casi imperceptibles, pero profundamente reguladores. Herramientas cotidianas que no buscan corregirte, sino sostenerte. Porque cuando la respiración se vuelve consciente y libre, todo el sistema encuentra descanso, claridad y equilibrio.
Respirar mejor es volver a casa.